La humildad es un instrumento de liderazgo por excelencia

Hoy os traigo un artículo que he leido por internet. Su autora es Carla Sepe, PhD de la Universidad de Florencia, Italia. Es la creadora de la metodología de Capacitación de Managering y socia fundadora de CS Managering.

¿Habéis escuchado alguna vez decir de una persona que es una “persona humilde”? ¿Generalmente qué es lo primero que pensamos, siendo sinceros, o cuál es la imagen que construimos de la “persona humilde”? Que es una persona sin mayores recursos económicos, muy modesta, con muy poca o nada de personalidad, hasta incapaz de hablar en voz alta, ¿verdad?

  ¿Es correcta acaso nuestra visión de lo que es en realidad la humildad? Nosotros, en el Managering, pensamos que humildad – contrariamente a lo que suele leerse en los diccionarios – no es sinónimo de escasez. Para ello, vamos a la etimología de la palabra humildad que viene del latín “humilitas” y ésta, del proto – latín “humus”. Y el humus ¿qué es de la tierra, la parte pobre o la parte rica?

  Por ello, la humildad es la parte rica de un líder. Sólo los líderes potentes de verdad saben ser humildes por naturaleza. Estos líderes saben recibir las semillas (ideas) que lanzan sus colaboradores en su parte fértil, para que con el esfuerzo digno y alturado de cada uno de ellos, esas semillas se transformen en poderosos frutos. Y cuando los colaboradores consiguen hacer crecer frutos potentes ¿no se convierten en colaboradores “ricos”? Y un líder que está rodeado de colaboradores “ricos” ¿no se trasforma también en una persona “rica”? Por ello, ser humilde es ser doblemente rico.

  El  jefe humilde, no aparece en la foto, no se pone las medallas que gana su gente, tampoco espera que se las coloquen, no es el sabelotodo, escucha con paciencia, habla con cordura, jamás grita, solicita consejos. El jefe humilde tiene la visión que como jefe no es nada. Como jefe es sólo instrumento de triunfo de sus colaboradores.